Conchita Garcés es profesora catedrática de la Universidad de Zaragoza y la directora de la Cátedra de Empresa Familiar desde el año 2010. Doce años, de los veinte que cumple la Cátedra, durante los que ha gestionado la relación entre la Universidad y las empresas familiares del entorno y dirigido las actividades. 

 

¿Cuál es el objetivo bajo el que se creó la Cátedra, hace veinte años? 

La Cátedra de Empresa Familiar es un catalizador para que haya transferencia entre la universidad, la investigación y las empresas. Los protagonistas son las empresas, estudiantes, docentes e investigadores y desde aquí promovemos la comunicación y el intercambio. 

 

¿En qué se ha traducido esta voluntad de la Cátedra?

Lo que ofrece la universidad a las empresas es conocimiento científico y talento, estudiantes formados en los aspectos específicos de las empresas familiares. Mi objetivo es que haya investigadores que realicen trabajos interesantes para las empresas y que avancen en el conocimiento científico. Además, buscamos que haya personas preparadas para aprovechar las ventajas de la empresa familiar, resolver sus problemas concretos, que estén preparadas para la innovación y el desarrollo necesarios para esas empresas. 

Al mismo tiempo, la Cátedra necesita las aportaciones de las empresas y lo que nos ofrecen la Asociación de Empresa Familiar de Aragón y sus asociados es una puerta abierta a la que se puedan asomar los estudiantes y conocer la realidad empresarial. Aquí les enseñamos teorías de administración de empresas o finanzas y aplicamos supuestos prácticos pero no alcanzamos el verdadero objetivo de aplicación si no tenemos esta puerta abierta a la realidad. Las empresas familiares nos ofrecen esto de diferentes formas:  acuden al curso a compartir sus experiencias y, también, acogen a estudiantes e investigadores. Procuramos que el intercambio sea fluido.

 

En relación a las investigaciones sobre empresa familiar que se llevan a cabo en la Cátedra ¿cómo se trasladan sus resultados a las empresas? 

Las empresas familiares se caracterizan por su esfuerzo en innovación y para eso, necesitan creatividad y conocimiento científico, y esto solo se puede hacer con personas formadas en el ámbito universitario. El beneficio es directo cuando las investigaciones son “a la carta” pero también es indirecto ya que la investigación amplía las teorías científicas que se trasladan a los estudiantes en las aulas. Además, llevamos a cabo investigaciones o trabajos directamente aplicados a empresas concretas. 

 

¿En la actualidad, en qué áreas de investigación crees que la empresa familiar tiene mayor desarrollo?

Hasta ahora se ha trabajado mucho la fiscalidad, que es uno de los objetivos principales de la Asociación. Los proyectos de investigación que desarrollamos se promueven de la mano de AEFA y siempre sobre temas que se consideran interesantes en cada momento. El ámbito de posibilidades es amplio y, además de la fiscalidad, podemos hablar de generación de empleo, sostenibilidad, el papel de la innovación…según lo que se selecciona entre el comité que valora la calidad científica de los proyectos y AEFA, que valora la temática. Donde se ha dado una transferencia directa es en los trabajos de investigación sobre fiscalidad ya que en cada uno de los proyectos se ha delimitado muy bien qué era lo que se quería transmitir. 

 

Otra de las acciones importantes de la Cátedra es el Curso de Gestión y Gobierno de la Empresa Familiar ¿qué atrae al alumnado a participar?

 

El alumnado busca dos cosas: cubrir una formación específica que no se encuentra en los Grados, es un tema que consideran diferente y complementario a lo que han estudiado. Pero sobre todo, lo que buscan es la conexión con las empresas. Cada año, la matrícula de 40 estudiantes se llena porque saben que la participación de los profesores de la universidad comprende solo una tercera parte del curso. El resto, la imparten profesionales y empresarios externos a la Universidad. Todo lo que podamos explicar los docentes, se lo creen mucho más si, por ejemplo, un empresario les dice “esto lo estamos viviendo”. 

 

¿Vuestros estudiantes, conocen la importancia del tejido de empresas familiares? 

Probablemente no lo suficiente. Como te decía, en los grados esta no es una asignatura que se haya incorporado y por eso el alumnado no es muy conocedor de estas realidades. A la vez, muchas universidades de toda España  tienen cátedra de empresa familiar y en este sentido cumplimos una función muy importante: dar a conocer las características distintivas de la empresa familiar. Se sorprenden los estudiantes, y para bien, de esta cultura del esfuerzo, valores, la visión a largo plazo que hace que los problemas se vayan resolviendo de una manera más sensata. 

 

Puede ser difícil que identifiquen la empresa aragonesa con ese apellido de “familiar”.

La imagen a priori es de una empresa pequeña en la que no hace falta un gran conocimiento profesional. No son conscientes de que el noventa por ciento de las empresas son familiares y que, seguramente, van a terminar trabajando en una de ellas. Lo que significa la influencia familiar en las empresas grandes, que la gestión y la propiedad esté en las mismas manos, la dimensión de la empresa familiar o su especial idiosincrasia…son aspectos que no conocen hasta que no hacen este curso. 

 

Uno de los objetivos de AEFA es estar en las aulas para transmitir a las generaciones más jóvenes que las posibilidades del desarrollo profesional en Aragón pueden ser iguales que fuera de nuestra tierra.

En el Curso este objetivo se cumple, de hecho ha habido estudiantes de la Cátedra que están trabajando en empresas familiares aragonesas que han conocido en el aula o en las que han hecho prácticas.

 

La Cátedra se creó hace 20 años ¿cómo veis desde este ámbito la evolución del tejido empresarial aragonés?

Me gustaría decir que si hay algo que siempre he visto, es el interés e implicación de la empresa familiar por estar en las aulas; siempre he sentido el apoyo y ha habido mucha cercanía. Yo tampoco sabía qué era una empresa familiar realmente hasta que comencé con la dirección de la Cátedra. Una de las cosas que he visto, y que es común a todas las empresas, es la cultura del esfuerzo, el tesón o el arraigo al territorio, cualidades que en estas décadas han sido muy valiosas. Me preguntas por la evolución pero es que hemos pasado por una crisis financiera, la pandemia años más tarde y ahora estamos a las puertas de una situación de fuerte inflación. En todo esto, hemos visto la capacidad de respuesta de las Empresas Familiares que, gracias a su visión largoplacista y a que habían “hecho los deberes”, han sido más resistentes que las empresas no familiares. Han sostenido el empleo aun con rentabilidades negativas, han hecho lo posible por innovar, han mantenido su compromiso con las personas y han sabido innovar y buscar soluciones a estos momentos.

 

De hecho, un buen número de empresas asociadas en AEFA han abierto en los últimos meses nuevas líneas de producción.

En Aragón, también tenemos muchos fabricantes, empresas de productos de primera necesidad que aun en periodos de crisis se seguían demandando. Pero además es que se han adaptado a fabricar lo que hacía falta y han sabido encontrar oportunidades en momentos críticos. Las empresas familiares han sido hábiles y además, tenían más reservas; con un menor nivel de endeudamiento, buenas relaciones con sus proveedores y clientes y sus cualidades específicas, todos han sido factores valiosos.

 

La cátedra tiene el respaldo de AEFA pero también de organizaciones que patrocinan directamente ¿Cuál es su papel?

Los patrocinadores de la Cátedra son Saica y CaixaBank Todos los años, incluso en momentos de crisis, han mantenido la financiación pero es que, además, se preocupan más allá de la financiación: hacen un seguimiento de las actividades y hay una ilusión por su parte para que la cátedra continúe.

 

La cátedra es entonces  un proyecto sólido

Sí, es un proyecto consolidado; los colectivos que tienen que estar implicados todos los años, están ahí, y entre todos avanzamos en docencia y en investigación.

 

Tu área de especialización es en el área de responsabilidad social medioambiental ¿cómo están posicionadas las empresas familiares en este sentido?

Hoy en día todas las empresas están mentalizadas en que la sostenibilidad tiene que estar entre sus objetivos. De nuevo, las cualidades de la empresa familiar son especialmente útiles porque, al final, ninguna empresa quiere tener una imagen medioambiental negativa por su relación con el territorio o sus proveedores. De hecho, hay investigaciones que dicen que las empresas familiares son más ambiciosas en los objetivos medioambientales.

 

¿Alguna empresa que crees que haya sido pionera?

Muchas tienen el sello de responsabilidad social de Aragón y bueno, solo la prueba o la evidencia de que se impliquen con la universidad ya es una muestra de responsabilidad social. Otra cosa que hemos descubierto en investigaciones no solo una mayor tendencia sino mayor capacidad para rentabilizar las inversiones. Alcanzan buenos resultados y aprovechan mejor los recursos que las empresas no familiares; el derroche no va en el adn de la empresa familiar, y esto es un principio desde luego medioambiental.

 

Entiendo que esto tiene que ver con la visión a largo plazo, resolver los problemas del presente pero mantener esa mirada hacia el futuro.

Hay un término que define a la empresa familiar y ese es la confianza. No puedes generar esa confianza ahora mismo si no eres sostenible medioambiental y socialmente. La relación con todos sus grupos de interés, empleados, clientes, vecinos, comunidades y localidades o los ayuntamientos, con todos hay relaciones de confianza que de ninguna manera se quiere deteriorar.

 

Estos valores como la confianza, son intangibles que multiplican el valor de las empresas familiares ¿podemos saber hasta qué punto?

Sin duda, tener una confianza con tus grupos de interés y ser sostenible, es muy rentable. En tiempos se pensaba que las inversiones medioambientales afectaban de forma negativa a las cuentas de resultados y puede ser que fuera así ya que eran medidas para resolver problemas. Pero hoy en día es al contrario, si la sostenibilidad forma parte de los objetivos, per se todo esto es rentable; no cabe duda de que ahorrar recursos reduce costes. Además, toda la mejora de la imagen y la confianza con los empleados y proveedores, que no ven que su relación con tu empresa les esté poniendo en una situación de riesgo. Sí, ser verde es rentable.

 

Me gustaría saber ¿qué han supuesto para ti estos doce años dedicada a la cátedra?

Puedo hacer un balance muy positivo, la experiencia está siendo enriquecedora y creo que se han conseguido muchas cosas. Al sumar años vemos que se ha dedicado dinero a la investigación y tenemos muchos estudiantes formados. Luego, a nivel personal es muy gratificante conocer cómo es la empresa familiar y sentir el orgullo por cómo son estos empresarios y la fortaleza de sus empresas.

 

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