Quería exponer a los jóvenes, me da igual la generación que seáis (X, Millennials, Z,…), lo que podemos aprender sobre el liderazgo de nuestros familiares más cercanos.

Por ejemplo, los padres no pueden elegir a los hijos que tienen,  los tienen y les ofrecen un amor incondicional.

Los grandes líderes hacen lo mismo, no suelen elegir a todo su equipo, sencillamente se los dan e intentan sacar lo mejor de ellos.

Quieren enseñarnos las habilidades que necesitamos aprender en nuestra vida, pero nos permiten hacerlo en nuestros propios marcos temporales, y para ello no hay un momento idóneo o especifico, sencillamente nos dejan hacerlo, probarlo cuando ven el momento adecuado.

Necesitamos aprender a caminar, nadar o a ir en bicicleta y cada “proyecto” requiere una edad, un momento distinto en cada persona.

Permiten que nos caigamos y lo volvamos a intentarlo, y caer e intentarlo nuevamente hasta que aprendamos las habilidades que necesitamos no focalizando el fallo, puesto que de esa forma nos restan la capacidad de aventura, de explorar y enfatizando el fantástico potencial del error como factor de aprendizaje.

Los líderes hacen lo mismo.

Ahora hecho la vista atrás y veo los que ellos hicieron conmigo. Me empujaron y me animaron a seguir la vida que quería vivir.

Me empujaron y me alentaron a hacer las cosas que me inspiran y me daban alegría, me hacían feliz o los medios para conseguirla.

Quizás no entendieran por qué me volvía loco para hacer cosas que odiaba o no quería hacer, pero me dejaban sacar mis propias conclusiones para madurar.

Fueron muy firmes en cuanto al cumplimiento de mis responsabilidades, al tiempo que me advertían que no tenían porque gustarme las mismas, pero que debía cumplirlas y ser responsables de ellas.

Pero ellos querían que viviera una vida en la que estuviera a gusto, amando mi trabajo porque a fin de cuentas eso me haría feliz y también a los que me rodean.

En definitiva, gracias a ellos soy feliz con lo que hago y quería aprovechar para agradecerles de todo corazón las grandes y pequeñas cosas que me han enseñado con su ejemplo, y en definitiva, lo que nos han ayudado a ser las personas que somos hoy.

Gracias a las personas que tenemos cerca: abuelos, padres, pareja,… y que muchas veces no vemos el verdadero esfuerzo y cariño que invierten en nosotros.